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Josefina Klinger: una mujer con iniciativa


Josefina Klinger dirige la Corporación Mano Cambiada, desde donde encara un particular proyecto de ecoturismo que intenta, entre otras cosas, sacar del lugar de pobres y víctimas a aquellas comunidades que crecieron bajo ese estigma. Nació en Nuquí (Chocó, Colombia) y asegura que busca, en la naturaleza y el amor, lo necesario para conseguir el bien común. Tras una dura historia personal, su poder de resiliencia la llevó a hacer algo positivo por los demás, motivo por el cual fue elegida Mujer del Año en su país.

“Comencé a trabajar hace 25 años en mi lugar y hace 8, junto a algunas personas, le damos vida a la Corporación Mano Cambiada. Realmente nació como una necesidad de asumir el rol de la comunidad en la dinámica turística que se venía implementando por personas del interior del país. Siempre tuve en claro que debíamos asumir el protagonismo para poder jugar como anfitriones y no tener solamente la oferta de mano de obra o de servicio”, cuenta Klinger, que se define como un espíritu que tiene el enorme privilegio de estar encarnado en un cuerpo de mujer negra.

Premio Mujer Cafam

Premio Mujer Cafam

Ella pudo preservar la identidad y al mismo tiempo crear una alternativa económica: “En principio me dediqué a motivar y a dinamizar el tema para que la comunidad asumiera el desafío. Después entendí que la autonomía y la sostenibilidad se alcanzan cuando uno produce. Luego, hice otro descubrimiento: el valor agregado y diferenciador del destino es nuestra negrura y la cultura, el escenario geográfico es la naturaleza y la geografía humana le agrega valor”.

Pudo crear un ecoturismo comunitario y está segura de que también puede replicarse en las zonas rurales donde hay recursos y seres extraordinarios. Enseguida, explica: “Encontrarán una gran posibilidad en el turismo. Les permitirá mantener en mejor estado los recursos, valorar la cultura, dinamizar la economía, articular la cadena de valor y buscar inversiones de beneficio compartido, porque estas zonas son las que históricamente han estado descuidadas y desatendidas”.

Su propio camino
Una firme convicción y entusiasmo se desprenden de sus palabras. Y, al momento de detallar qué es lo que le gustaría inspirarle a los demás, no duda en remontarse a su historia y decir: “Confianza, valoración del ser y las herramientas propias”. Una historia que tuvo varios momentos que le marcaron nuevos rumbos, pero en la que resuena con eco una infancia con mucha responsabilidad: “Mi madre me separó de ella a los cinco años. Hizo un corte que aún me marca, pero que hoy utilizo de la mejor manera, ya que me formó para encarar otros retos”.

DSC_0302Ser madre durante su adolescencia y asumir sola ese rol tampoco le fue fácil, pero la hizo regresara a Nuquí, en donde luego desarrolló su sueño. También atravesó una gran crisis a causa de una enfermedad, sin embargo siente que el universo le dio otra oportunidad para cumplir su propósito. “Este fue el momento de entender que somos espíritus viviendo una experiencia humana. Sin dudas, me permitió encontrar sentido a lo que hago”.

Hoy en día, está trabajando en el Festival de la Migración Pacífica, dirigido a niños y a jóvenes por la llegada de especies migratorias al territorio. “Nosotros soñamos que este festival se convierta en la estrategia del país. Lo realizamos la última semana de agosto. Asimismo, estoy asumiendo el compromiso del premio Mujer Cafam de Colombia, visitando las diferentes regiones, motivando a la gente que se creyó −al igual que yo− el cuento de pobre y de víctima”.

Siente que una enseñanza que quiere dejar en este mundo es que todos recordemos que estamos extraordinariamente bien dotados para ser y cumplir un propósito, vinimos a servir y amar. Considera que tener es una consecuencia y no la causa. Cree en la belleza interior que se refleja en lo externo y así, afirma: “No me dejo atrapar por los estereotipos, ya que no dejan descubrir la belleza en toda su dimensión. Creo que la autenticidad es la clave para que uno se vea bello siempre”.

Y, casi al final, también realiza una confesión: “Lloro muchas veces cuando me inspiro en mis reflexiones, cuando necesito descargar porque mi ego se entromete. Me río con facilidad, sobre todo cuando estoy con los niños y cuando escucho los cuentos de la gente de las comunidades”.

Facebook: www.facebook.com/ManoCambiada

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