Ppal Hist Desmaquillante

La evolución del desmaquillante


No sólo maquillarnos para vernos lindas es importante. Cuidar nuestra piel, también. Y para eso, quitar el make up al final del día es fundamental. ¿Alguna vez te preguntaste de dónde viene esa costumbre o cómo nació este producto? Lee la nota y entérate.

La limpieza es una de las cosas más importantes en cuestiones de cuidado de nuestro rostro. Esto se debe a que en él se acumula la suciedad del ambiente, y si a eso le sumamos la ausencia de limpieza del maquillaje, se vuelve muy probable que habiten bacterias que produzcan infecciones sobre la piel. Al quitar el maquillaje, hacemos que los poros estén libres de residuos e impurezas.

Y si bien muchos de los productos que usamos hoy en día son modernos, a principios de 1900 ya se empleaban lavados de rostros diariamente con productos naturales. Recordemos que para esa época comienzan a surgir las grandes empresas de cosmética, y con ellas el maquillaje de uso habitual. Por eso, las mujeres realizaban una limpieza con una mezcla de harina de azufre, agua de cal, glicerina y agua de rosas. La aplicaban por las noches, frotando su rostro y luego lo enjuagaban.

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Para 1950, las técnicas mejoraron, y el laboratorio Mustela lanzó la primera leche desmaquillante, que resultó una revolución en esa época. Se aplicaba con un algodón por todo el rostro, y luego se enjuagaba. Una vez finalizado el proceso, se colocaba crema humectante.

02G13129Algunos años más tarde, para 1985, se incluyeron los aceites esenciales en la preparación de estos productos. Estos aceites eran beneficiosos para la dermis, y además de limpiar la piel, la nutrían y humectaban. Por entonces, muchos de los elementos de la cosmética comenzaron a estar compuestos por óleos naturales, pues se trataba de una tendencia en la industria.

En los últimos 10 años, descubrimos muchos avances en cuestiones de desmaquillantes. Año tras año, se lanzaron nuevos productos con texturas y envases diferentes. Por ejemplo, en 2004 fue el boom de las toallitas desmaquillantes, ideales para complementar la rutina de limpieza, que todavía hoy se mantienen como los preferidos de muchas mujeres. Se trata de unos paños húmedos y listos para usar.

Cuatro años después, se popularizan las lociones bifásicas, que constaban de una parte de agua y una de aceite, que al mezclarlas se volvían una opción ideal para retirar los maquillajes a prueba de agua, cada vez más usados.

En 2010, el mercado sorprendió con productos de limpieza para cada área del rostro: los ojos, los labios y la piel. Y dos años más tarde, llegaron las toallitas pocket, ideales para llevar en la bolsa, ya que son discos húmedos, que vienen en unos recipientes cerrados, de un tamaño muy pequeño. También en este caso hay especiales para los párpados, los labios, los pómulos, e incluso las uñas.  

Ya en 2013 Avon lanzó el tónico facial Avon Solution Clean, como complemento de la limpieza diaria. Su fórmula no contiene alcohol, por lo que es perfecta para todo tipo de piel,  y deja el rostro libre de impurezas.

02I95609Los tipos de desmaquillantes

Hoy en día encontramos distintos desmaquillantes, con diversas texturas y presentaciones. Conoce las diferencias y elegí la más acorde a tus necesidades y piel:

  • Líquidos: generalmente a base de agua, son para retirar maquillaje de uso diario, es decir, no son indicados para los productos a prueba de agua. Pueden ser usados por cualquier tipo de piel, porque no contienen aceites, pero especialmente se recomiendan para pieles jóvenes.
  • Oleosos: están hechos de aceites, a veces mezclados con otros ingredientes, y tienen alto poder de limpieza, incluso son perfectos para maquillajes de larga duración. Son recomendados para pieles normales a secas, y además de limpiar, hidratan y nutren. ¿La contra? Pueden dejar la piel aceitosa.
  • Bifásicos: son mitad a base de agua, y mitad aceite. Al agitar el envase, ambos se mezclan y forman un solo producto. Son especiales para labios y ojos, ya que retiran el maquillaje en profundidad, incluso si se aplicaron muchas capas, como puede ser el caso de la máscara de pestañas o el labial.
  • Toallitas desmaquillantes: son prácticas para llevar en la bolsa o de viaje. Hay distintos tipos para cada piel, e incluso encontramos aquellas especiales para productos a prueba de agua. Y aunque son muy populares, su uso diario no es recomendado porque la limpieza no es tan profunda como la que se puede realizar con otros productos.
  • Leche desmaquillante: de textura liviana, es ideal para pieles sensibles, ya que humecta y refresca.
  • Crema desmaquillante: son recomendadas para pieles maduras, ya que su textura cremosa penetra en la piel, y se esparce más fácilmente por los pliegues que puedan existir. Es clave que, luego de aplicarla, enjuagues bien la piel para retirar todos los restos.

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