Fotos: David Flores Rubio; Leonardo Walther; Ely Vink Y  Gustavo Cisneros.

Marisol Cal y Mayor: belleza en movimiento


A través de la danza es posible apoyar diferentes causas altruistas y terapéuticas. Así lo piensa, al menos, la bailarina mexicana Marisol Cal y Mayor, quien desde niña disfrutaba inventar coreografías en la sala de su casa.

“La danza contribuye a construir una mejor sociedad a través de clases de baile para discapacitados o adultos mayores, así como las funciones en las penitenciarías de la Ciudad de México. Son acontecimientos muy enriquecedores. Creo que promover la belleza y el disfrute del cuerpo sin fines lucrativos ni sexuales es en sí mismo una causa social. Yo he dado varias presentaciones gratis, por el simple gusto de dar”, explica Cal y Mayor, quien hoy tiene 31 años.

Mientras estudiaba Literatura Inglesa en la UNAM, Marisol tuvo la oportunidad de hacer una licenciatura en danza en el estudio donde entrenaba, llamado Contempodanza. Así, obtuvo un panorama muy amplio de estilos y técnicas de movimiento, y encontró un punto en común en ambas carreras, pues considera que la literatura se fusiona de forma temática con la danza, ya que inspira y nutre el bagaje cultural que se refleja al bailar frente al público.

Atrevida por herencia marisol 4
Aunque su tía abuela fue bailarina de ballet en una época en la que era mal visto, su mamá se opuso a que ella también lo fuera, debido a los sacrificios económicos y físicos que la carrera demandaba.

A pesar de los obstáculos, Marisol lleva bailando ya 10 años, en los cuales ha trabajado como bailarina en compañías como Camerino4,  Mitrovica y Danza Capital, entre otras. Como coreógrafa, estrenó en 2012 su primera pieza, Ave que nunca voló, y colabora para La Máquina del Teatro y el festival ASVOFF México.

También en 2012, creó Altagracia, compañía independiente que le permitió estrenar su primera obra llamada FRAGILANIMALA, que trata sobre la fragilidad del amor y el poder de la seducción.

Pero no todo sucede arriba del escenario en su vida. También la pantalla grande ha sabido de su belleza y virtuosismo: “Actué en la película Man On Fire de Tony Scott, en la primera escena en la que recrea el secuestro de mi ‘novio’. También bailé en Treading Water, dirigida por Analeine Cal y Mayor, en la escena final. Y me tiene muy emocionada el cortometraje Ofelia, que es un video danza en 3D que estamos por acabar en un par de meses”, agrega la artista, quien trabaja en su siguiente obra: Killing Me Softly, apoyada por el FONCA (Fondo Nacional para la Cultura y las Artes), de donde es becaria.

Desafíos
Marisol está convencida de que su profesión no es efímera, aunque sí cree que se transforma con el paso del tiempo; pues el cuerpo envejece y se vuelve menos flexible, pero también se gana experiencia y personalidad en el escenario.

La danza, subraya, es sumamente competitiva; pero, según sus propias palabras, si las metas están claras y se busca llegar a ellas de una forma amorosa y sana, sin prestar atención a la envidia y las diferencias entre los compañeros, es posible construir una carrera sólida.

“Lo mejor de mi trabajo es la experiencia de estar en el escenario, la sensación de dominar tu cuerpo y el movimiento; es un trabajo sumamente divertido y creativo. Sin embargo, es muy cansado y muy mal pagado. Para ser una buena bailarina es necesario tener confianza en una misma, saberse diferente al resto y única. Me encantaría que los mexicanos se acercaran más a la danza, al conocimiento y cuidado de su cuerpo”, comparte Marisol, quien ha bailado en países como Ecuador, Portugal, Estados Unidos, Canadá y República Checa (donde ganó el Grand Prix dentro del festival New Prage Dance, 2008).

Dueña de un virtuosismo envidiable, Marisol asegura que todas podemos llegar a hacer las piruetas que ella realiza con soltura: “Cualquier mujer puede ser bailarina, pero se necesita tener mucha disciplina y paciencia. En mi caso, admiro a todas las mujeres mexicanas independientes y emprendedoras. A las madres mexicanas que trabajan”, admite esta artista a la que además de bailar, le gusta leer, cantar e ir al mar. “De no ser bailarina, hubiera sido cantante”, confiesa. ¿El motivo? “Creo que cantar es una acción interna y honesta”, finaliza.

Más información sobre Marisol http://marisolcym.wix.com

Facebook: www.facebook.com/AltagraciaDanza

Agradecimientos fotos: David Flores Rubio; Leonardo Walther; Ely Vink y  Gustavo Cisneros.

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